Viaje a Italia – planificación

Viaje a Italia: Emilia-Romagna (y un día en la Toscana)

I – Organización del viaje y planes

La elección del sitio

Florencia al atardecer
Florencia al atardecer

Recientemente hemos realizado un viaje a Italia, dos familias, ambas con hijos. La verdad es que no fue un viaje en el que el destino estuviera claro desde el principio. De hecho no teníamos pensado viajar, pero la necesidad de desconectar un poco del trabajo y los problemillas cotidianos “poniendo tierra de por medio” nos llevó a hacer una lista de destinos que no fueran caros, y a elegir aquel de ellos que más nos apeteciera.

Salió elegida Bolonia. Es una ciudad universitaria, a la que vuela la conocida compañía de la lira, con precios, según la fecha, muy adecuados. Cuenta además con un hotel de una cadena que nos gusta, pues los niños “van gratis” con los padres, en cuanto a cama y desayuno se refiere.

(clic en las fotos para verlas más grandes, y si te quieres adelantar a los futuros artículos y ver todas las fotos de golpe -son muuuchas, ponte primero un café-, visita mi álbum del viaje a Italia en Flickr. Amigos y familiares, pedidme un pase privado si queréis ver las fotos  que contengan “bicho”).

Hotel que utilizamos
Hotel que utilizamos

El vuelo y el hotel

Suelo estar dividido en mi opinión sobre todas estas aerolíneas “low cost”. Es una lata la cantidad de técnicas y subterfugios que usan para lograr subir el precio del billete. Si no estás pendiente acabas con un seguro de viaje, una maleta facturada, otra maleta nueva, unas tarjetas para una rifa… Es incómodo y me temo que en el futuro, como han amenazado, cobrarán incluso para ir al baño. Por otro lado, tampoco debería sobresaltarnos demasiado, esto de “el que mea, paga” es algo habitual desde hace décadas en todos los mingitorios de conocidos países europeos, y nadie se tira de los pelos por ello -cuando la necesidad aprieta…- La cadena de hoteles que solemos utilizar tiene hoteles normalmente nuevos, limpios, el trato es muy amable, el desayuno es tipo buffet libre, bastante abundante. Pero aunque agradable es impersonal: no suelen estar en el centro, o el mobiliario y el diseño de la habitación es el mismo en todo el mundo.

Pero si sumas y echas cuentas… es mucho más barato. Creedme cuando os digo que cuando preparo un viaje hago una hoja de cálculo y tengo en cuenta todos los gastos. El viaje a Madrid, el tren hasta el destino (si es nacional) o el avión, el hotel, la gasolina, peajes, parking… todo. Salía bastante más caro ir a Granada en tren (cualquier tren, no necesariamente AVE) que en avión a Bolonia. Quien viaje sólo no opinará como yo en algunos aspectos, pero con dos niños/jóvenes las cuentas son diferentes, y una habitación en principio más cara, pero que sin cambiar el precio te permite meter dos criaturas de hasta 15, con desayuno buffet para todos incluido, hace que el precio por persona en realidad sea menor.

El estilo de viaje

Resumiendo, que con todo lo comentado sobre hotel y avión, más unas empanadas, hornazos y embutidos envasados al vacío, parece que todo encajaba. Hay muchos destinos cercanos a Bolonia y muy interesantes. Bolonia está en un nudo ferroviario, no tendrás problema en llegar a los destinos principales por tren. Aun así, comparé precios y el movernos en tren salía similar a alquilar una furgoneta para los ocho, con el añadido de no depender de horarios o transbordos y disponer de cierta libertad, y la desventaja de tener que conducir. Sopesando todo, nos decidimos por la furgoneta. Nosotros éramos ocho personas. Habitualmente sale mucho más cara que alquilar dos coches, pero encontré una agencia italiana con un precio muy bueno.

Si quieres calcularlo tú tendrás que dedicar un buen rato a buscar y buscar y buscar. Planifica todas las ciudades que puedas querer visitar, y busca previamente planos de la ZTL, la zona de tráfico limitado. En ella los no nacionales somos carne de cañón para las multas con sus cámaras automáticas. Busca con antelación zonas de parking -si es gratuito, mejor- fuera de la ZTL. El Street View de Google Earth (el programa para instalar en tu ordenador mucho mejor y más cómodo que la versión online) es una herramienta perfecta para “ver” antes la zona, y encontrar puntos de referencia, ver las salidas de la autopista, encontrar si donde quieres dejar el coche es parking de pago o no, etc.

Fiat Ducato
Furgoneta similar a la que usamos. (Foto: Rudolf Stricker)

En el coste de la furgoneta hay que incluir la gasolina (más cara que en España, con Google Earth o la página de Campsa, entre otros, puedes calcular las distancias y hacer una aproximación del consumo), los peajes (la empresa que gestiona las autopistas italianas tiene una herramienta online para calcular previamente el coste del viaje), el aparcamiento… Vamos, que yo al menos me paso unas cuantas horas buscando. No incluyo enlaces, pues a ayuntamientos y gobiernos les gusta poner direcciones poco amigables, y tienen la fea costumbre de cambiarlas cada cierto tiempo. Usa el Google.

Por cierto, las autopistas italianas son de bastante menor calidad que las españolas, o al menos están peor mantenidas. Eso las de pago. Carriles estrechos (eso sí, durante muchos kilómetros tres carriles). El firme en muchas ocasiones en mal estado. En una ocasión nos atrevimos a circular por alguna de las “autopistas estatales”, no sé muy bien como las llaman porque le han ido cambiando la categoría, en cualquier caso son de varios carriles por sentido, separados por mediana. Son gratis pero el firme se parece más a un campo de patatas que a una carretera.

Caminando por Padua
Caminando por Padua

Si sumas el precio de las entradas a museos, iglesias, palacios y jardines (y cuartos de baño) sale una cifra alta, y para nuestro primer viaje a la zona decidimos pasear las ciudades, y elegir sitios muy concretos a los que entrar pagando. Eso nos permitió visitar cómodamente Venecia, Florencia, Verona, Mantua, Padua, Ferrara, Sirmione (lago Garda), Ferrara, Bolonia y Módena. Para otro viaje quedarán las galerías Uffizi, jardines Bóboli y similares.

Es una zona muy interesante. Viajando con gente menuda, hay que tener en cuenta que en gran parte va a consistir en caminar por la ciudad, y ver palacios e iglesias, actividades ellas que no siempre son de su agrado. Los adultos disfrutamos más. Unas ciudades con más encanto que otras. A veces te sumergías en el ambiente y te dejabas llevar por callejuelas o rincones con encanto, mientras que en otras encontrabas que entre el punto de interés A y el B no había nada más que tráfico y ciudad gris.

De todas formas la impresión de un lugar depende de muchos factores, de los cuales el estado de ánimo o el “ecosistema” de la zona son importantes. Italia tiene implantada en casi todos los pueblos y ciudades zonas de tráfico limitado, que en principio es algo bueno y positivo. Apreciamos un uso masivo y extendido de la bicicleta. Esto es también algo bueno y positivo. Incluso disfrutabas de la visión de una calle típica. Casas con encanto, florecillas en los alfeizares, empedrado en vez de asfalto, y gente de todas las edades en bicicleta. Incluso asomaba un pensamiento: jo, qué rabia que esto no sea así en mi ciudad. Pero no todo es perfecto. Volvimos con la sensación de que el ciclista es el rey, el emperador, el jefe supremo, siempre por encima del peatón. Y cualquier ciclista, que asomara por aceras, calzadas, calles, esquinas, soportales o callejones, te miraba de manera furibunda si te atrevías a entrar en su recorrido. Creo que ningún extremo es bueno, y a veces acabamos un poco molestos por la tensión de mantener un ojo extasiado ante una bella portada barroca, y el otro atento a los cuatro puntos cardinales para no ser arrollados por un biciclista.

Calle en Rávena
Calle en Rávena

Este fue nuestro plan. Si vas tú solo sin niños, probablemente no estás de acuerdo con nosotros y querrás buscar otro hotel más céntrico, o incluso una pensión con encanto. Seguramente te saldrá mejor moverte en tren, y en las ciudades alquilar una bicicleta (cuidado con los turistas absortos y ausentes!).

Comida

Nuestra idea al viajar es busca un hotel con un buen desayuno incluido en el precio y desayunar como si no hubiera un mañana. Luego en la ciudad que visitemos comer algo ligero, un bocadillo, algo para comer en la calle, una ensalada, o un menú baratito. Muchos días luego cenamos en el hotel, comida que llevamos de casa envasada al vacío. A veces es al revés, nos hacemos un bocata de lomo de Guijuelo para comer, y cenamos tranquilamente de restaurante por la noche.

Si vas a comer o cenar en la ciudad planifica el recorrido para no terminar a la hora de la comida o de la cena en un barrio donde no haya donde siquiera comprar bebida fresca. Allá donde fueres… hay que adaptarse al horario. He conocido gente recalcitrante en mantener sus horarios a la española. Si vas a dormir 8 horas, las vas a dormir igual, sean de 1 a 9, o sean de 11 a 7. En general en el resto del mundo desayunan, comen y cenan antes que en España. A mi no me cuesta nada levantarme pronto y acostarme pronto. Voy a aprovechar las mismas horas despierto, pero coincidirán con los museos, tiendas y restaurantes abiertos. En Italia no es tan drástica la diferencia, así que no tendrás que hacer mucho esfuerzo. Eso sí, todo cierra pronto, museos, tiendas, no esperes hacer mucho más que caminar o tomarte una birra pasadas las seis o siete.

Los precios son algo más caros que en España (en el nivel de restaurantes que buscamos, quiero decir). En muchos foros te comentan sobre lugares concretos con “precios asequibles”, o “baratos”. Yo llevé todo contento un listado de sitios recomendados para luego descubrir que “barato” significa 15 euros o más por persona. Señores personas humanas que mandan mensajes a foros, no me pongan “barato” o “asequible”, pónganme el precio y el año para hacerme una idea, por favor. Quince euros o más para comer por persona, multiplicado por dos comidas al día, por ocho días de viaje, no es barato, es un pastizal y un lujo que nosotros no queremos/podemos permitirnos. Barato para mi significa hasta diez euros. En España en estos últimos tiempos es fácil encontrar menú del día por ese precio y menos. Sin conocer la ciudad, y en la zona turística, si te quieres “sentar con cubierto” en Italia esto es complicado.

Cena en Bolonia
Cenando en Bolonia

La opción más barata con diferencia, es la pizza. Entre cinco y siete euros la encuentras en cualquier sitio. Es casi siempre la opción más económica de la carta. De horno de leña, masa fina, ricas, y con un tamaño que en muchas ocasiones permite compartirla entre dos personas. Se supone que son individuales, pero salvo que seas un adolescente voraz o no te preocupe la línea, se pueden compartir perfectamente entre dos. Estoy hablando de una cantidad razonable para luego seguir caminando, mi consejo no vale para nada para el que busque la típica comida de primero, segundo, postre, café copa y puro. Personalmente no me gasto un dineral en el viaje para luego dedicar cuatro horas al día a comer y cenar.

A los precios casi siempre hay que sumar el cubierto, entre uno y tres euros por persona, según el local. Ojo, que suele estar en la letra pequeña. La pasta no es especialmente barata. Tampoco es que sea desmesuradamente cara, desde 10 euros el plato, menos de eso, no encontramos nada (al menos en lugares en los que no corriéramos el riesgo de quedarnos pegados al suelo o a la silla). Si sumas cubierto y bebida, ya se desmadra para lo que es un viaje apañadito. Tened en cuenta que no es habitual encontrar el “menú del día”. Bocadillos, foccacia, panini y similares son una opción perfecta para sentarte en cualquier piazza, al igual que la pizza al taglio, que como su nombre indica te venden al corte. Rica, baratita, y para unos días de quemar calorías caminando, perfecta.

Pizza al corte
Pizza al corte

No dejes de darte una alegría con los típicos helados italianos. Hay heladerías por todas partes, y en agosto, pese a la latitud, Lorenzo aprieta con ganas. No sé los litros de agua que bebimos, pero fueron muchos sin duda.

Desde hoy iré colocando artículos y fotos de los lugares que visitamos. Mañana comenzaré por Bolonia. Como resumen final, un pequeño listado comentado, y un mapa:

  • Día 1: llegamos a comer a Bolonia. Hotel, empanada casera y un poco de relax, por la tarde/noche visita y cena en Bolonia. La ciudad es interesante, merece la pena al menos una tarde.
  • Día 2: Florencia. Preciosa ciudad, incluso sin entrar en ningún museo o iglesia tienes para dedicar varios días a caminar por ella. En un día, no obstante, puedes hacer un recorrido de “lo imprescindible”.
  • Día 3: Módena. Gran decepción. No es muy grande. Catedral bonita, ayuntamiento bonito, y se acabó. Tal vez las iglesias sean preciosas, pero encontramos casi todas ¡cerradas por vacaciones! Al lado está Maranello. Coches, coches, y más coches. Si te gusta el rojo y los caballos, comenzando por el de su escudo, no te importará dedicar unas pocas horas, y bastantes más euros, a visitar el museo Ferrari. Terminamos en la piscina del hotel y dando un paseo con cena incluida (y helado!) por Bolonia.
  • Día 4: Verona. Preciosa ciudad para dedicar un día. Tiene bastante que ver y recorrer, desde luego bastante más que la tontería de Romeo y Julieta. Y por tontería, que me perdonen Shakespeare y los veroneses, me refiero a la ñoñería imperante en la cultura popular actual, como por ejemplo los tan típicos como tontos candaditos por doquier, los mensajes escritos en una pared que ya no es nada más que algo sucio e ilegible –pero en la que siguen escribiendo-, o la foto con el sobado de tetas a la estatua de Giuletta (para más información tendréis que esperar a que publique la visita a la ciudad)
  • Día 5: Sirmione y el lago Garda. El lago, muy bonito, Sirmione, una gran, gran decepción. Es agradable, no está mal, pero leyendo guías y recomendaciones esperábamos encontrar un pueblo típico, y no es más que un conjunto de casazas, cochazos y hotelazos para gente ‘osea’. Se adivina a duras penas algo del encanto detrás de todas las terrazas de restaurantes y tiendas para turistas. Playas de cantos rodados y olor sulfuroso, por aquello de sus termas. Muy sano, pero muy desagradable si en vez de cuidar huesos lo que quieres es un día playero. Aun así, tiene un castillo bonito, unas ruinas interesantes, y unas vistas preciosas del lago. Para otra ocasión buscaremos otros pueblos en la zona que seguro que están mejor. Mi consejo, tira la guía si te dice que comiences por Sirmione. De vuelta paramos en Mantua. Podría ser preciosa, se adivina mucho potencial. Sé que es dificil y caro mantener tanto patrimonio, pero está muy sucio y descuidado.
  • Día 6: Venecia. No quiero sonar típico, pero es la que más nos gustó. Eso sí, mucha gente no, lo siguiente. Si eres capaz de olvidarte de esto, y dejarte llevar por sus callejuelas, disfrutarás. Nos dio pena a la vuelta, porque se adivinaba otro ambiente y otra ciudad mágica por la noche, mientras volvíamos en el vaporetto hacia la furgoneta. Para dedicar más días, o uno sólo y así tienes la excusa para volver de nuevo en el futuro.
  • Día 7: San Marino. Está bien, muy bonitas vistas, lugar agradable. Comimos allí en un restaurante al aire, con toldos, recreando la mirada a la par que el paladar. Recorre primero la zona, hay de todos los precios. Por la tarde, Rávena. La visita en plan paseo nos duró una tarde. Cuenta con afamadas colecciones de mosaicos para quien quiera dedicar más tiempo.
  • Día 8: Padua y Ferrara. Agradables para pasear y, por ejemplo, entrar en San Antonio de Padua, o en la Catedral de Ferrara. Dedicamos medio día a cada una.
  • Día 9: nada, la vuelta a casita y una enorme siesta.
Mapa del viaje
Mapa del viaje

 

  • Pingback: Viaje a Italia - planificación()

  • alfonso

    donde puedo encontrar un grupo para florencia

  • Scarlit

    Quiero ir a viajar en italia pero no tengo amigas ni amigos.

Leer entrada anterior
Cristal de sal (detalle IV)
Cómo hacer cristales de sal

Tras haber estudiado algo sobre cristales, mi hijo vino a casa con ganas de hacer un pequeño experimento: cómo hacer...

Cerrar