Viaje a Italia – Padua y Ferrara

Último día

Para nuestro último día en Italia teníamos previsto visitar Padua y Ferrara. Ambas localidades se encuentra en dirección a Venecia. En concreto, y desde Bolonia, a unos 50 kilómetros está Ferrara, desde allí, tras otros 70 kilómetros, encontramos Padua, desde la que tendríamos otros 45 kilómetros hasta Venecia.

Decidimos hacer primero el trayecto largo, y comenzar por Padua.

Padua

Como creo que ya comenté en otras ciudades, después de haber visitado lugares como Florencia o Venecia, cualquier otra cosa parece “menos”. No obstante bien merece la pena su visita, aunque no les dediques tanto tiempo.

Capital de la provincia homónima, y situada más o menos al oeste del Véneto, Padua cuenta con una prestigiosa universidad, así como con varios lugares de visita obligada, entre los que se encuentra la basílica dedicada al famoso y venerado San Antonio de Padua.

Entrando (en coche o furgoneta) por el sur (la dirección natural si vas desde Bolonia) es muy sencillo llegar a la Piazza Y. Rabin, en la que hay un amplio aparcamiento, de pago pero a un precio muy razonable, y que está al borde de la zona a visitar (por supuesto, limitada al tráfico).

Padua. Piazza Prato della Valle
Padua. Piazza Prato della Valle

Allí aparcamos, y tras pasar por unos arcos, que en la siguiente foto se aprecian al fondo, llegamos al Prato Della Valle, una enorme y amplia plaza, dicen que de las más grandes de Europa. Tiene una zona verde ovalada en el centro, rodeada por un pequeño canal bordeado a su vez por dos hileras de estatuas, 88 en total.

Es una zona agradable, rodeada de bonitos edificios, luminosa y por la que apetece pasear, sin lugar a dudas un buen punto de entrada a la ciudad.

Padua. Piazza Prato della Valle
Padua. Piazza Prato della Valle

Sin salir de la plaza, hacia el sureste se ve claramente la Basilica di Santa Giustina. La edificación actual data del XVII, pero es de fundación anterior, fue suprimida por Napoleón a comienzos del XIX (¡cómo no!), y reabierta más tarde, a comienzos del XX. En fin, aparte de las muchas y variadas reliquias que guarda en su interior, su majestuosa planta queda proporcionada ante las dimensiones de la plaza Il Prato.

Padua. Basilica di Santa Giustina
Padua. Basilica di Santa Giustina

Y si seguimos con los santos, de Santa Justina, a menos de cinco minutos, llegamos a San Antonio, en concreto el de Padua, lógicamente, aunque también lo es de Lisboa, pues allí nació y aquí murió prematuramente, predicando como Franciscano por el camino. Y con gran éxito, pues debía ser hábil en el arte de la oratoria.

No debía ir desencaminado el Santo en su mensaje, crítico con los vicios de la época, allá por el XIII. Una pena que, en general, su intención se haya quedado, mayormente, en la compra/venta de recuerdos –figuritas, grabados, poster, cromos y demás parafernalia- sin que la generalidad de los devotos compradores sean conscientes de los valores que antaño proclamaba, y su rabiosa actualidad.

Caminando desde Il Prato se llega a su Basílica, primeramente iglesia franciscana en la que se enterraron los restos de San Francisco tras morir en 1231, que se vio enseguida desbordada ante la gran afluencia de peregrinos. En el momento de la visita la portada estaba, desafortunadamente para nosotros, no así para futuros viajeros, en obras.

Padua. Basilica San Antonio di Padova
Padua. Basilica San Antonio di Padova

El templo es grande e impresionante, de recomendada visita. Tiene la habitual mezcla de estilos, principalmente románico, con características góticas y, dada la zona, elementos bizantinos. El interior está profusamente decorado, y podemos encontrar numerosas Madonnas, y monumentos funerarios, entre ellos, claro está, el de San Antonio. Es interesante dedicar un tiempo a su capilla, cuajada de relieves describiendo de una manera muy gráfica los milagros que se le atribuyen. Sin duda la basílica se lleva una buena parte de la visita a Padua.

Padua. Basilica San Antonio di Padova
Padua. Basilica San Antonio di Padova
Padua. Basilica San Antonio di Padova
Padua. Basilica San Antonio di Padova

Desde allí tomamos dirección norte, por la Via del Santo. Por el camino pasearás junto al Palazzo Zarabella, tras el que giramos a mano izquierda, bordeando el histórico Caffè Pedrocchi. En él se dieron cita numerosos intelectuales, estudiantes, académicos y políticos, y era conocido por el “café sin puertas” por estar abierto día y noche. Se le añadió una zona destinada a la pastelería, con carácter neogótico, y que se llamó popularmente Pedrocchino.

Padua. Pedrocchino y Caffè Pedrocchi
Padua. Pedrocchino y Caffè Pedrocchi

Andando ahora hacia el oeste, con la referencia visual de la Torre dell’Orologio, llegamos al Palazzo dalla Reggione. La Torre dell’Orologio, literalmente Torre del Reloj, es un edificio de origen medieval, en un costado de la Pieazza dei Signori, junto al Palazzo del Capitanio y el Palazzo dei Camerlenghi.

Padua. Torre dell’Orologio
Padua. Torre dell’Orologio

Justo antes de llegar a la torre cruzaremos la Piazza della Frutta, en la que podremos admirar el Palazzo della Ragione. El nombre viene a ser genérico, y es una construcción típica de la región norte de Italia. Albergó el gobierno y los tribunales de la ciudad. Tiene una sala enorme, con una inmensa bóveda de carpintería, que se adivina observando el exterior. El palacio separa la plaza “de las hierbas” y la “de las frutas”.

Padua. Palazzo della Ragione
Padua. Palazzo della Ragione

Desde allí nos dirigimos al norte, hasta cruzar el río, o más bien el canal llamado Riviera Musatto, que rodea todo el centro.

Padua. Detalle
Padua. Detalle

Por el camino no hay que despistarse, pues, aunque no sean comparables a las basílicas que nos saludaron nada más comenzar el paseo, siempre se pueden encontrar detalles y rincones agradables.

Padua. Detalle
Padua. Detalle

Siguiendo el canal hacia el este llegarás a la Capella degli Scrovegni. Está situada en un parque, junto a lo que fue la “arena” de Padua, y es un pequeño edificio que contiene una impresionante decoración mural, obra maestra de Giotto. La entrada es de pago, y permite visitar también el museo de la ciudad, junto a la capilla. Para poder entrar es necesario comprar ticket, y en su página web avisan numerosas veces que es obligatorio reservar con antelación, y que será imposible comprar tickets en el momento. Además informa que hay que estar allí 45 minutos antes del comienzo de la visita.

Creo que todo merece la pena, aunque he de decir que, tras preguntar, nos comentaron que sí nos podían vender tickets en el momento, siempre que quedaran, pero que o sí o sí teníamos que esperar los mencionados 45 minutos.

Padua. Cappella degli Scrovegni
Padua. Cappella degli Scrovegni

Después de tumbarnos un ratito en la apetecible hierba del parque que rodea la capilla decidimos volver al aparcamiento. Por el camino pudimos encontrar muchos restaurantes, de variados precios. Encontramos uno baratito tipo plato combinado en la Via del Santos, antes de llegar a la Basílica.

Dejo para el final un aviso. Para entrar al parking hay dos accesos, de los cuales uno es para coches, y por el que no entraba la furgoneta. Resulta que el otro, el que utilizamos, es para autobuses, y al ir a pagar nos encontramos con la desagradable sorpresa de que nos cobraban su tarifa (la de autobuses) que, huelga decir, es sensiblemente mayor. También hay que decir que en la caja automática hay un botón que, sorprendentemente, funciona, para hablar con alguien que, atento a nuestra petición –en inglés, oiga- modificó a distancia el precio y pudimos irnos sin quebranto a nuestros bolsillos.

Ferrara

Volviendo hacia Bolonia paramos en Ferrara. Junto al río, al suroeste de la zona centro, hay dos o tres zonas muy grandes con aparcamiento, no obstante no nos resultó difícil encontrar un lugar para aparcar en zona “gratis”. Desde allí es un pequeño paseo hacia el centro.

La visita comenzó bastante bien, y la catedral, dedicada al patrón de la ciudad –San Jorge- bien merece, aún ella sola, la parada en Ferrara.

Ferrara. Cattedrale di San Giorgio
Ferrara. Cattedrale di San Giorgio

Nos saludaron a la entrada…

Ferrara. Cattedrale di San Giorgio
Ferrara. Cattedrale di San Giorgio

antes de pasar a visitar el interior…

Ferrara. Cattedrale di San Giorgio
Ferrara. Cattedrale di San Giorgio

y visitar alguno de los altares y capillas laterales.

Ferrara. Cattedrale di San Giorgio
Ferrara. Cattedrale di San Giorgio

Al salir de la catedral nos movemos hasta otro de los monumentos a visitar, esta vez civil, el castillo Estense, familia (la de los Este) que gobernó Ferrara allá por el siglo XIV, época de la que data su estructura urbana.

De ladrillo, con cuatro torres de defensa, y un gran foso, es grandioso e interesante, y desde luego está mucho mejor cuidado que el que viéramos en Mantua, por cierto dedicado a San Jorge, como la catedral de Ferrara. La impresión que el de Padua ofrece al visitante es bien diferente.

Ferrara. Castillo Estense
Ferrara. Castillo Estense

Justo antes te saluda Savonarola, de nombre Girolamo, predicador dominico, confesor del famoso Lorenzo de Médici, y célebre por muchas cosas, entre otras las conocidas “hogueras de las vanidades” y muchas cosas más de las que, a quien interese, se encuentra fácil y profusa información.

En fin, que allí está inmóvil, con gesto austero, avisando contra pecados y excesos, pasados, presentes y futuros.

Ferrara. Estatua de Savonarola
Ferrara. Estatua de Savonarola

En uno de los planos que descargamos de la página web municipal encontramos varios recorridos propuestos, algunos temáticos. Terminado el paseo por el castillo, y tras un breve acto de contrición inspirado por la bronca de Savonarola, nos encontramos con tiempo y ganas de seguir uno de ellos, el marcado como “Medieval”. Una pena, fue el único error de la visita. No es que estuviera mal, pero no tenía mucho aliciente, y está planteado como un ir y venir y dar vueltas por callejuelas sin mucho interés, que en algún momento marea y te hace sentir como si te tomaran el pelo.

Ferrara. Via Carlo Mayr
Ferrara. Via Carlo Mayr

Tras terminar con el medioevo, regresamos a las calles del presente, y, dada la hora, decidimos rematar la visita, despedirnos de Italia (al día siguiente el vuelo salía muy temprano), y volver al hotel.

Calle en Ferrara
Calle en Ferrara
Recorrido por Padua
Recorrido por Padua
Recorrido por Ferrara
Recorrido por Ferrara

Y con esto termino la “crónica” del viaje, sólo queda ponerse a ahorrar para el siguiente 🙂

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