Viaje a Italia – Florencia

Viaje a Italia: Emilia-Romagna (y un día en la Toscana)

Florencia

Aunque en otras ciudades quizá teníamos la incógnita de no saber si nos gustarían o no, el día de la visita a Florencia sabíamos que era de esos en los que juegas sobre seguro. Da igual cual sea tu plan, en un día no hay forma de recorrerla. Si quieres hacer una visita fugaz a la cuna del renacimiento tienes que elegir entre visitar sus numerosas villas con frescos, sus iglesias con fachadas de mármol y pequeños tesoros, sus variados museos repletos de obras de arte, sus palazzos, salas y jardines, testigos silenciosos de la vida en la corte de los Medici, o simplemente dejarte llevar por sus calles, en una inconsciente y placentera primera experiencia en la ciudad.

Si llegas en tren, la estación de Santa Maria Novella está en el centro, con la zona monumental accesible a pié. Si viajas en coche o, como nosotros, en furgoneta, atención como siempre a la ZTL, que limita el acceso a todo el centro. Hay múltiples aparcamientos por los alrededores. Por ejemplo en la estación de tren, o justo a su lado hacia el este, en la Fortezza da Basso, o hacia su oeste, cerca de Santa Maria Novella. Todos ellos son muy apropiados por su cercanía  a la zona monumental.

Nosotros dormimos en Bolonia, y pese a que en principio desde el hotel hasta el aparcamiento que elegimos hay 121Km, la autopista es tremenda. Estrecha, con el firme en bastante mal estado, y de montaña. El paisaje es precioso, muy bonito y agradable, hará que te olvides del elevado tráfico, y sin duda podrás disfrutar de las vistas, pues prometo que no subimos de los 100Km/h. Como decía mi amigo Javi, veía los camioneros, al adelantarse, conducir “codo con codo”.

Google Earth. Bolonia a Florencia
Google Earth. Bolonia a Florencia

Siguiendo con el tema de aparcar, otra opción, no exenta de cierta dosis de necesaria suerte, es acercarte a Piazzale Michelangelo. Es una famosa plaza dedicada al escultor del que toma su nombre, situada en la orilla sur del río, más o menos frente a la zona histórica de la ciudad.

Google Earth. Vista desde Piazzale Michelangelo
Google Earth. Vista desde Piazzale Michelangelo

Hay que caminar un poquito para llegar al centro. En quince minutos podemos estar en el Ponte Vecchio o el Palazzo Pitti, aunque la ida es más placentera que la vuelta, en la que tendrás que subir unas cuantas escaleras para salvar el moderado desnivel.

Florencia. vista desde Piazzale Michelangelo
Florencia. vista desde Piazzale Michelangelo

De todas formas, pese al paseo, que por otra parte puede ser junto al río o por calles en las que descubrirás ya pequeñas casas nobles o palacios que, sin ser grandiosos te alegrarán el camino, esa altura que te costará un poquito subir a la vuelta te permitirá descubrir una de las vistas más bellas de la ciudad. Desde allí podrás fotografiar una de las más famosas panorámicas en las que apuntarán claramente las cúpulas de Santa Maria del Fiore, o la torre del Palazzo Vecchio.

Florencia. Santa Maria Del Fiore
Florencia. Santa Maria Del Fiore
Florencia. Palazzo Vecchio
Florencia. Palazzo Vecchio

 Lo de la necesaria suerte es porque a veces la plaza está ocupada para conciertos o mercadillos. El resto del tiempo tiene aparcamiento gratuito. En verano encontrar sitio es muy complicado. Nosotros lo dejamos por imposible, tuvimos que seguir callejeando para encontrar dónde dejar nuestro vehículo. Lo de callejear es un decir, pues hay villas, restaurantes y jardines, no hay mucho por donde “callejear”. Tuvimos suerte y nos costó un poco, pero no demasiado. Avisado quedas, lugar muy recomendable para comenzar y terminar el día, pero lleva preparados lugares alternativos por si acaso.

Como decía, tras quince minutos sin prisas podrás llegar al Palazzo Pitti, con sus recios muros, y, si deseas pagar la entrada, nobles salas y los bellos Jardines Bóboli.

Florencia. Palazzo Pitti
Florencia. Palazzo Pitti

Retrocediendo un poco llegamos al Ponte Vecchio. Gusta más (al menos a mí) las vistas del puente según bajas desde Piazzale Michelangelo. Caminando por el puente comenzamos a darnos cuenta de la gran cantidad de turismo que recibe esta ciudad, como se puede observar en la fotografía.

Florencia. Ponte Vecchio
Florencia. Ponte Vecchio

Al otro lado está la Galería Uffizi. Visita altamente recomendable, si el tiempo y la economía te lo permite, claro.

Florencia. Galería Uffizi
Florencia. Galería Uffizi

Al lado, el Palazzo Vecchio. Es una estampa típica, con su fachada que da a la Piazza della Signoria. Aparte de la susodicha fachada podrás ver en todo su esplendor la copia del David de Miguel Ángel.

Florencia. Palazzo Vecchio
Florencia. Palazzo Vecchio

Frente a él, Perseo, tras decapitar a Medusa, aún cabeza en mano. Irónico ver la bella representación en bronce de su victoria, mas ahora congelada, tras haber evitado, precisamente, ser convertido en piedra.

Florencia. Perseo decapitando a Medusa
Florencia. Perseo decapitando a Medusa

Los niños quizá disfruten más con alguna que otra estatua, más viva que la del héroe griego:

Florencia. Estatua viva
Florencia. Estatua viva

Por detrás del Palazzo Vecchio hay una calle en la que hay varios puestos para comprar bocadillos y pizza al corte. Uno con mucha fama, All’Antico Vinaio, pero con mucha cola. No quisimos esperar, aunque los precios, desde 7 euros, y la pinta de los bocadillos, prometían mucho. Por la zona hay más posibilidades, así que armados con pizza y bebida seguimos camino.

Caminamos hasta la “biblioteca nacional central de Florencia”, marca para el giro que nos llevó finalmente a la plaza y Basilica di Santa Croce.

Florencia. Basilica di Santa Croce
Florencia. Basilica di Santa Croce

Desde allí nos dirigimos, por calles en las que nunca sientes que estés saliendo “del ambiente”, hasta la catedral, la Basilica de Santa Maria del Fiore, o Santa María de la Flor. Obra maestra y verdadero imán visible, con su “Cuppulone”, desde muchos lugares de Florencia. Mezcla de estilos y autores, la cúpula de Brunelleschi, el campanario independiente de Giotto, o el baptisterio dedicado a San Juan, juntos forman una de las joyas artísticas y arquitectónicas de la ciudad, cuyo centro histórico es patrimonio de la humanidad. Dedicamos bastante tiempo al conjunto. Deslumbra el recorrer su perímetro, buscando detalles y observando la magnitud del trabajo en mármol.

Florencia. Santa Maria del Fiore y Battisterio
Florencia. Santa Maria del Fiore y Battisterio

No se puede dejar de visitar, en el Battistero di San Giovanni, su puerta este, enfrentada a la catedral. De gran fama, y obra cumbre desde su concepción a cargo de Ghiberti, apodada por el propio Miguel Ángel como Puerta del Paraíso. De izquierda a derecha y de arriba abajo podemos ver excepcionales relieves en bronce representando a Adán y Eva, Caín y Abel, Noé borracho, Abraham e Isaac, Esaú  y Jacob, José vendido esclavo, Moisés y los diez mandamientos, la caída de Jericó, David y Goliat, y Salomón con la Reina de Saba. El propio autor está representado en una de las cabezas que rodean la puerta.

Florencia. Battistero di San Giovanni (Puerta del paraíso)
Florencia. Battistero di San Giovanni (Puerta del paraíso)

No pudimos por menos que entrar al baptisterio y dedicarle un buen rato, sentados en un banco, extasiados con la cúpula, con sus característicos mosaicos dorados, del siglo XII.  La gran figura de Cristo, que destaca por su tamaño, está flanqueada por escenas del Juicio final. A su derecha (del Cristo), los ángeles del juicio y los salvados, recompensados y dejando sus tumbas. Al otro lado, bajo otro grupo de ángeles, los castigos de los condenados (las habituales hogueras, llamas, piedras, serpientes y horribles bestias). Dicen que Dante encontró inspiración para el Lucifer de su Inferno viendo esta escena. Por cierto, no había leído ninguna reseña del libro Inferno, de Dan Brown, y por curiosidad lo leí antes del viaje. No soy un gran admirador, pero he leído todos sus libros. Pese a sus errores los encuentro entretenidos. De igual modo este Inferno me entretuvo, pero me gustó descubrir que la acción transcurre entre otros lugares entre Florencia y Venecia.

 El resto del mosaico representa distintos niveles “horizontales” que en la cúpula se ven como concéntricos. Desde la linterna, en la que está el nivel más “elevado”, hacia el exterior vemos coros de ángeles, el Génesis, historias de José, María y Cristo, y por último de San Juan Bautista.

Florencia. Battistero di San Giovanni
Florencia. Battistero di San Giovanni

A mano alzada y en un ambiente con poca luz, cualquier intento de panorámica de 360 grados mediante montaje de varias fotos es garantía de acabar con alguna movida. No obstante, no pude resistirme a intentarlo. No es perfecta, y a mitad de camino tuve que dejar de hacerla, debido a la cantidad de gente y fotógrafos que había a mi alrededor, pero lo que logré lo dejo aquí, por si os interesa verlo. Haz clic en el siguiente enlace para ver y sumergirte en la panorámica de la cúpula del baptisterio de San Juan.

Para entrar al baptisterio, al campanario, y a la excavación debajo de la catedral es necesario sacar entrada. No así para la catedral propiamente dicha. De todas formas, prevengo a futuros visitantes, debemos guardar recato, y sigue imperando la aleatoria –visto el inexistente criterio de los “guardianes”, que a unos dejaban y a otros no- persecución a la carne al descubierto. Imposible entrar con tirantes o con pantalones demasiado cortos. No hay problema, allí mismo puedes comprar un poncho que ocultará formas y turgencias. Si llevas un pareo o cualquier cosa similar con que tapar las piernas y los hombros, igual te sirve, que el poncho cuesta dinerillo. No, grazie.

Impresionan las dimensiones del templo, uno de los mayores de la cristiandad, y contrastan los mármoles del exterior con su mucha menor decoración interior. La decoración de la cúpula nuevamente obligará a elevar la mirada, para deleitarnos con los frescos de Vasari, completados por Zuccaro.

Florencia. Santa Maria del Fiore (Cúpula)
Florencia. Santa Maria del Fiore (Cúpula)

Pese a las hordas de turistas que la visitan (visitamos), no hay que olvidar que todos estos templos son fruto de, entre otras muchas cosas –y sin quererme meter en más honduras- el fervor.

Florencia. Santa Maria del Fiore
Florencia. Santa Maria del Fiore

Con la entrada del baptisterio pudimos también visitar las ruinas y restos que en el subsuelo de Santa Maria se encontraron y conservan. Distintas capas exponen y evidencian la existencia anterior de la iglesia de Santa Reparata, incluso pavimentos y mosaicos romanos.

Florencia. Santa Reparata
Florencia. Santa Reparata

Resumiendo, visita imprescindible y que llevará sin duda un buen rato. Desde allí nos encaminamos a Santa Maria Novella. Hay que detenerse a ver su fachada, en la que Alberti armonizó los elementos previos, góticos, con los nuevos, renacentistas. Como siempre, con tiempo y dinero merece la pena visitar la iglesia y el museo.

Florencia. Santa Maria Novella
Florencia. Santa Maria Novella

Muy cerca se encuentran la Basilica di San Lorenzo y la Capilla de los Medici, Cappelle Medicee. Lugar de sepultura de la familia, y ahora museo estatal de recomendada visita (dejo de mencionar ya lo del tiempo y del dinero, pero sobreentiéndase).

Florencia. Capelle Medicee
Florencia. Capelle Medicee

Decidimos visitar el museo “Leonardo da Vinci”, en la zona. Pensamos que sería interesante para los niños. No está mal, a ellos les gustó. No es que a los adultos no, pero te quedas con ganas de más. Son construcciones en madera representando distintos diseños del visionario e ideal pintor, anatomista, arquitecto, artista, botánico, científico, escritor, inventor, músico… en resumidas cuentas, “hombre del renacimiento” florentino. Esperaba algo más, más información sobre Da Vinci. Reproducciones de sus escritos, alguna muestra más de su vida. En realidad eran obras en madera que representan algunos de sus inventos. Muchos son ingeniosos, adelantados a su tiempo, pero impracticables. Es decir, que no esperaba ver algo completo y que funcionara, pero a veces la figura de madera mostrada era demasiado simple, para mi gusto. No obstante fue una visita agradable que interesó, sin más, a niños y adultos.

Tras todo el recorrido realizado, y contando con la cercanía del ocaso, decidimos caminar de vuelta a la furgoneta.

Google Earth. Vista general de la visita a Florencia
Google Earth. Vista general de la visita a Florencia

Se me olvidaba, durante todo el día los niños disfrutaron cazando la gran cantidad de señales de tráfico “tuneadas” que por doquier encontramos.

Florencia. Señales de tráfico
Florencia. Señales de tráfico

Cerca de las escaleras de subida compramos un helado para cargar algo de energía y afrontar la subida final. Eso sí, pudimos disfrutar cenando algo de lomo (de Guijuelo, oiga) con unas vistas impresionantes, antes de afrontar nuestro viaje de vuelta, soñando despiertos –y alguno no tan despuerto, a tenor de sus ronquidos- con el recuerdo de la ciudad que atrás dejábamos.

Florencia. vista desde Piazzale Michelangelo
Florencia. vista desde Piazzale Michelangelo

 

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  • Caperucita Roja

    Perseo es una de las obras más importantes de Donatello, y curiosamente tanto ella como el David son símbolo de la lucha de la ciudad contra los Medici, en Perseo se celebra que ganaron los Medici y en el David, que ganó la ciudad.

  • javi

    Bonita manera de hacernos revivir el viaje. ! Preciosa Florencia y muuuuuuuucho calor.!

  • juanfrito

    Gracias caballero. Es verdad, se me ha olvidado contar los litros y litros de agua que pudimos beber!

  • juanfrito

    Y ahora los tienen uno frente al otro 🙂

  • diego
  • juanfrito

    Hola, Diego. Interesante artículo con mucha información. ¡Gracias!

  • Javier García Caro

    Gracias por este post tan interesante y completo. Me gustaría recomendaros este sito, muy interesante para quien tenga pensado acercarse a Florencia.

    https://guia-florencia.com/paseo-panoramico-florencia/

  • juanfrito

    Hola Javier, gracias por tu comentario, y por el enlace, que sin duda vistaré

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