Viaje a Dublín – planificación

Viaje a Dublín

En febrero del 2015, durante Carnaval, pudimos finalmente sacar tiempo y ahorrar para hacer un viaje a Dublín, a modo de pequeña escapada. No teníamos un destino elegido de antemano, y comentamos varias posibilidades en función de los gustos y del precio, antes de poner la definitivamente la “chincheta” en el mapa.

Aunque había destinos más cálidos comparado con lo que es Europa en febrero le “teníamos ganas” a Irlanda desde hacía algún tiempo, y además encontramos hotel y vuelo baratos, por lo que finalmente nos decidimos a hacer una primera excursión exploratoria a Dublín, dejando el verde campo irlandés para estaciones más cálidas y con más horas de luz. En una ciudad siempre tienes alternativas para el mal tiempo, como un museo o uno de los muchos pubs que cuajan la ciudad.

No tengo problema en viajar de cualquier forma, he ido de mochila y camping, de hostal, de albergue juvenil o durmiendo en la playa, pero esta vez tocaba vuelo y hotel, y en esos casos siempre busco alguna forma de economizar. Entre otros destinos contemplamos alguno nacional, pero he de decir –y no pretendo entrar en polémicas o en política, sólo menciono el dato- que me sorprende que sea más barato volar a Dublín que ir en AVE a Valencia, Barcelona o Granada.

Planificación

Durante las semanas en que nos decidíamos por un destino u otro estuve realizando un seguimiento de los precios de vuelos a las distintas opciones que teníamos en mente.

Tomé datos especialmente de Londres –un vuelo de British Airways al London City Airport (un aeropuerto realmente atractivo, pequeño, ágil, cómodo, práctico y casi en el centro de la ciudad), dos vuelos en distintos horarios de Ryanair, uno de Easyjet y uno de Norwegian-; y Dublin –un vuelo de Ryanair y otro de Aer Lingus-.

Gráfico avión a Londres Gráfico avión a Dublín

(Nota: lo que parece una subida regular de los precios en el último tramo de cada vuelo probablemente fue una subida repentina, o escalonada, pues tras comprar los billetes no comprobé el precio con demasiada regularidad, y la gráfica se ve así porque no hay suficientes puntos)

En alguna parte leí que lo ideal es comprar los billetes de avión con dos meses de antelación, por tanto comencé a mirar precios unos dos meses y medio antes de la fecha prevista (13 o 14 de febrero de 2015). De tanto en vez, sin ninguna regularidad, únicamente como curiosidad, anoté los precios de los vuelos que me interesaba, y observé varias cosas:

  • Pese a lo que pensaba LCY (London City Airport) no es sensiblemente más caro que otros (Luton, Gatwick o Heathrow) siempre que compres el billete con suficiente antelación (y, ya lo he dicho, me encanta este aeropuerto en los Docklands, con hoteles cercanos –¡cinco minutos!- en la zona del centro Excel de convenciones y fácil acceso a la ciudad a través del DLR-)
  • Los precios se mantuvieron con algunas fluctuaciones, incluso ligeras bajadas, hasta que mes y medio antes del vuelo comenzaron a subir sin parar. Por tanto, y aunque variará entre un destino y otro, creo que esos aconsejados dos meses de antelación son correctos. Antes no es necesario, y más tarde seguramente será más caro.
  • En algún caso la subida fue brutal de un día para otro, imposible ir monitorizando el precio a la espera de comprar si vemos que comienza a subir un poco, pues no hubo “poco a poco”.
  • No niego que puede que alguna compañía use las cookies para subirte el precio si realizas visitas recurrentes, pero lo cierto es que en ningún caso y en ninguna compañía de las que visité a lo largo de dos meses observé diferencia alguna entre el precio que busqué usando un navegador con “anonimizador” y el que obtuve con el habitual (con sus cookies). Aunque puede que haya alguna compañía que tenga estas malas prácticas, en mi caso creo que lo voy a considerar leyenda urbana (subrayo MI CASO, seguro que hay docenas de lectores que me podríais proporcionar contraejemplos, me alegro por vosotros si así ahorrasteis algo, pero en los vuelos que yo miré no observé diferencia).

Finalmente decidimos ir a Dublín con Aer Lingus: salvo durante un breve lapso de tiempo, en general estaba siempre por debajo de precio respecto a Ryanair. Lo compramos a tiempo, pues el precio para ocho personas subió 1.055€ un mes antes del vuelo.

En el aeropuerto de Dublín
En el aeropuerto de Dublín

Alojamiento

Y llegamos a la siguiente decisión, el hotel. Suelo buscar cadenas que, si bien no tienen “encanto”, o cuyos hoteles están en ubicaciones que sin ser claramente horrorosas no podrían considerarse céntricas, ofrecen un precio muy interesante si viajamos–como es mi caso- dos parejas con dos niños cada una. Si viajas solo o en pareja sin hijos probablemente te dará igual y preferirás una ubicación más céntrica, o en una zona más turística o cercana a la zona a visitar, quizá en un hotel de los llamados “con encanto”. Pero en mi caso suelo utilizar estas cadenas –por supuesto en mis tablas comparativas incluyo otros hoteles- pues por el precio de una habitación doble entramos los cuatro, y buscando y eligiendo fechas se pueden encontrar buenas ofertas con un desayuno pantagruélico gratis para los niños (y creedme si os digo que mis dos hijos cuando estamos de viaje devoran lo que no está escrito a la hora del desayuno).

Hay que sopesar, quizá lo que me ahorro en el hotel me lo voy a gastar en el transporte al centro, o a lo mejor el tiempo necesario para dicho trayecto es excesivo. Lo importante es buscar mucho. Tanto en vuelos como en hoteles uso buscadores especializados, pero tras localizar una docena de posibles lugares compruebo el precio y compro finalmente con la página web de la compañía, no a través del buscador. Nunca me he topado con un  “choyo”, y generalmente opino que el precio es muy similar al que ofrece el hotel o la aerolínea directamente.

Premier Inn Dublin
Premier Inn Dublin

En Dublín y en Londres (aún no nos habíamos terminado de decidir) encontré una compañía con muchos hoteles por todo el Reino Unido (y alguno suelto en Irlanda). En Londres tiene bastantes, varios de ellos realmente económicos y en zonas muy interesantes –en el centro, y también en las afueras, a menor precio aún-. El de Dublín finalmente nos convenció: el día 13 aún trabajábamos, pero con Aer Lingus había un vuelo barato que aterrizaba por la noche –nos daba tiempo a llegar a Madrid tras salir del colegio/instituto/trabajo-, el hotel que elegimos está a diez minutos del aeropuerto con autobús del hotel por un euro/adulto. Así llegábamos a la habitación rápido, y podíamos aprovechar desde el sábado 14 el día completo. Entre el hotel que elegimos (Premier Inn de Swords, dos habitaciones cuádruples con desayuno buffet libre –e importante, variado- incluido) y los más económicos en el centro había más de 300€ de diferencia, y ya he tenido en cuenta el precio del transporte entre el hotel y la ciudad (la diferencia sólo en el precio de las habitaciones era de más de 500€).

Transporte y comida

Siguiente fase, transporte, comida, etc. No os aburro, baste decir que Dublín tiene un pequeño lío de transporte. Tren en algunas zonas (algo así como cercanías, llamado DART), tranvía en otras (llamado Luas), y autobús por todas partes (llamado… bus 😉 ). Además, hay que saber las tarifas de antemano (y dependen del número de paradas, también en el bus), pues es obligatorio pagar el importe exacto. Afortunadamente tienen una tarjeta para poder usar los tres transportes –Leap Card– que finalmente adquirimos por ofrecer precios rebajados y la comodidad de no tener que andar buscando cambio exacto constantemente.

Leap Card

Tiene un tope diario por encima del cual ya no pagas los siguientes viajes (similar a las tarjetas Oyster en Londres), conveniente si planeas usar el transporte varias veces cada día. Hay que pagar una fianza a la hora de comprar la tarjeta –luego vas recargándola con el importe que quieras-. Pasado el viaje, y aunque en los cálculos para la rentabilidad de la tarjeta ya incluí la fianza, he de decir que probé a solicitar su devolución –algo que puedes hacer por internet de manera muy sencilla- y recientemente he comprobado que me han ingresado por transferencia bancaria el importe que quedaba en la tarjeta y la mitad de la fianza. ¡Bien por Leap Card!. Os aconsejo llevar mucha información preparada de antemano sobre qué líneas tenéis pensado utilizar, dónde están las paradas, etc. Todos los autobuses tienen conexión WiFi gratuita, que funciona realmente bien, y te permite usar el móvil para comprobar paradas (que en algunas líneas no avisan por el altavoz). Tanto Dublin Bus como Transport for Ireland disponen de información útil, planificadores de viajes, y apps para el móvil. También te será sencillo localizar otras apps no oficiales pero igualmente útiles.

Si vas a pernoctar en algún hotel del centro entonces es casi seguro que no te compensará la Leap Card, y te merecerá la pena pagar los pocos trayectos a los contados sitios a los que no podrás ir andando (por ejemplo a la Guiness, o a la prisión de Kilmainham). Pero recuerda, siempre lleva el importe exacto, se mete en un cajetín que lo cuenta automáticamente, y en cada viaje pudimos ver una o dos personas que se tuvieron que bajar del autobús por no llevarlo preparado.

Para otro futuro viaje, ya dejando de lado la ciudad y visitando los encantadores condados de Irlanda y sus espectaculares paisajes, queremos utilizar otra opción muy popular, económica y con más encanto, las Bed and Breakfast.

Detalle del Food Market
Detalle del Food Market

Para comer tienes opciones suficientes como para encontrar algo que te guste. Típicas cadenas internacionales de comida rápida, docenas de pubs con comida para picotear, o con estofado típico, restaurantes de comida italiana: “you name it, they have it”. El comer en un pub (o al menos en los pubs que visitamos) no era tremendamente caro, pero tampoco especialmente barato. La opción más barata es la típica hamburguesa o bocadillo, seguida por algún que otro restaurante italiano o mejicano con menú del día, si el dinero es un condicionante importante (y si viajas como nosotros, ocho personas juntas, es algo a tener en cuenta). Si no quieres irte de Irlanda sin probar algún guiso típico (que en nuestro caso no era precisamente un requisito imprescindible) los encontrarás a docenas (no los guisos, que no parece haber tantos -y 3/4 partes incluyen entre sus ingredientes la cerveza Guinness– sino los sitios donde probarlos). Los sábados por la mañana tienes la opción del Food Market –que en realidad es más pequeño de lo que habíamos imaginado-, en la zona de Temple Bar: comida para llevar o para tomar allí mismo en la calle.

Y para beber, no andes pensando mucho, no te recomiendo otra cosa que no sea cerveza. Aunque en todas partes tenían vino, tras probar en un par de ocasiones –aquello de que el hombre es el único animal que tropieza dos veces…- quedó claro que ni los precios ni la calidad están a la altura de lo que encuentras en España. Aun cuando entre distintos restaurantes verás una diferencia del doble o más en el precio de la comida, la pinta de cerveza cuesta más o menos lo mismo en todas partes.

Visitas a monumentos y museos

Cork Hill Gate, Dublin's Castle
Cork Hill Gate, Dublin’s Castle

Siempre suelo mirar tarjetas como London Pass, Paris Pass, Dublin Pass, etc. En alguna ciudad la hemos usado, pero no caigas en la tentación o en las supuestas ofertas. Con Internet no cuesta mucho buscar precios, hacer una tabla y unas cuantas sumas en una hoja de cálculo, y decidir si te compensa o no. En Dublín, salvo que te dediques a pasar el día completo visitando todo a la carrera y sin parar hasta el ocaso, no creo que te compense, al menos a nosotros no, para lo que queríamos ver.

En nuestro caso, teníamos la idea de visitar (menciono únicamente las que son de pago) Kilmainham Gaol, el Trinity College y el Book of Kells, el barco Jeanie Johnston, Dublin Castle, Christ Church, Dublinia, Saint Patrick’s, y opcionalmente la House number 29, la Guinness y el castillo de Malahide. No sólo es improbable (me atrevería a decir imposible) poder ver todo eso en un día, sino que además la Dublin Pass tiene un tope diario, que llaman “purse value”, por encima del cual pagas, tengas “Pass” o no: por tanto nos hubiera hecho falta adquirir la Dublin Pass para dos días, y nos hubiera salido –las visitas planificadas para ocho personas- 216€ más caro que comprando las entradas sueltas. Si incluimos las tres visitas extra la diferencia era menor: 42€. Contando las visitas que finalmente realizamos, la tarjeta Dublin Pass nos hubiera salido 131€ más cara –de nuevo, hablo del total para ocho personas-. Puede no parecer mucho por persona, pero es el equivalente a una buena comida de un día, o los cafés de todo el viaje.

Los siguientes “capítulos” describen la visita en sí:

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Viaje a Dublín, 2015

En febrero de 2015 realizamos una pequeña escapada a Dublín. Aquí tienes un índice de páginas publicadas, cada enlace es...

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