Viaje a Dublín – Días 4 y 5

Cuarto día

Exterior del Trinity College
Exterior del Trinity College
Entrando al Trinity College
Entrando al Trinity College

Lunes de carnaval, tras ir en el autobús de nuevo a O’Connell Street caminamos hasta el cercano Trinity College, universidad con fama mundial y la más antigua de Irlanda. Aparte de la universidad, que tiene visitas guiadas, la principal atracción es su biblioteca y el libro de Kells.

Su espectacular biblioteca contiene casi tres millones de libros, y el edificio de la Antigua Biblioteca, con sus interminables estanterías de madera y sus innumerables volúmenes de diferentes épocas, te lleva a otra época y te sitúa en un escenario de película. La exposición sobre el libro de Kells es muy interesante, con numerosas explicaciones didácticas sobre la iluminación en general y el libro en sí. En la biblioteca podrás ver el arpa más antigua que se conserva, símbolo nacional.

Biblioteca Antigua del Trinity College
Biblioteca Antigua del Trinity College
Biblioteca Antigua del Trinity College - detalle
Biblioteca Antigua del Trinity College – detalle

Muy cerca de la universidad dimos una vuelta por otro lugar apto para respirar y disfrutar de un entorno verde. Merrion Square es, al igual que St Stephen’s Green, perfecto para un relajado paseo entre su arbolado, una colección de farolas usadas en Dublín en diferentes épocas y los deliciosos edificios georgianos que le rodean (Galería Nacional, Museo Nacional de Arqueología, Museo de Historia Natural, Biblioteca Nacional, etc). También podrás saludar a Oscar Wilde, o al menos a su estatua.

Merrion Square
Merrion Square
Merrion Square
Merrion Square
Estatua de Oscar Wilde en Merrion Square
Estatua de Oscar Wilde en Merrion Square
Puertas en Dublín
Puertas en Dublín

Desde aquí caminamos hacia la cercana Grafton Street, buscando lugar para comer, y observando curiosos la arquitectura y las características puertas pintadas.

Ha'penny Bridge
Ha’penny Bridge

Tras saciar las necesidades mundanas, cruzamos el cercano y famoso Ha’penny Bridge, en el que ya no cobran el “medio penique” que antaño servía de peaje y que le dio nombre, nos subimos al tranvía en la calle Abbey que nos dejó cerca de la cervecería Guinness de la Puerta de St James. Sin duda habrá gente que la considerará una visita demasiado típica y sobrevalorada como para animarse a hacerla, o que consideren que no merece la pena pagar el precio de la entrada (mayor que cualquier otro museo, iglesia o catedral). Lo cierto es que si tienes en cuenta que al final de la visita podrás beber una pinta de cerveza (que te sirves tú mismo) el precio no me parece excesivo. Aprenderás cómo se hace la cerveza, y la historia de la famosa cervecería Guinness.

Depósitos en Guinness
Depósitos en Guinness
Dentro de Guinness
Dentro de Guinness
Tirando mi primera pinta de Guinness
Tirando mi primera pinta de Guinness

Para mi gusto dedican demasiado tiempo a la última parte de la visita, que intenta envolverte y prepararte para la “experiencia” de servir y saborear tu propia pinta de Guinness. Y si vas tu solo y ni te gusta la cerveza ni te apetece iniciar una conversación con quien tengas al lado en el bar es posible que la visita no te merezca la pena. Pero si te gusta la cerveza negra y vas con amigos -o eres de los que crea nuevos amigos allá donde va-, el bar de la parte superior tiene unas buenas vistas de la ciudad y permite un rato agradable de charla y “zumo de cebada”.

Una cerveza en el bar de la Guinness
Una cerveza en el bar de la Guinness
Vista desde el bar de Guinness
Vista desde el bar de Guinness
Vista desde el bar de Guinness
Vista desde el bar de Guinness

Y hasta aquí dio de sí el día, visita a la tienda de la cervecería, tranvía y bus al hotel a seguir la rutina de cena y café con charla entre amigos.

Quinto y último día

El último día de nuestra visita a Dublín daba para poco, pues el avió despegaba al poco de comer. De todas formas quisimos acercarnos al Museo Nacional de Irlanda, a la zona dedicada a arqueología. De fácil acceso, entre Grafton Street y Merrion Square, ofrece una visita interesante (y gratuita) a sus exposiciones y la arquitectura del edificio.

Dublín - Biblioteca nacional
Dublín – Biblioteca nacional
Irlanda - Museo Nacional - Arqueología
Irlanda – Museo Nacional – Arqueología

Tras esto, y pese a dejarnos otras visitas en el tintero -el jardín botánico, el cercano castillo de Malahide, la biblioteca Chester Beatty, el parque Phoenix, Farmleigh House, la Casa número 29, y alguna que otra iglesia (y pub) más, pero no había tiempo y hay que dejar algo como excusa para volver- nos dedicamos a un poco de “shopping” y nos dirigimos al aeropuerto, donde, tras comer, emprendimos el regreso.

En el aeropuerto de Dublín
En el aeropuerto de Dublín

 

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Viaje a Dublín – Día 3

Tercer día El día amanecía nublado, y por la tarde llovió, limitando bastante las horas que pudimos dedicar a pasear....

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