Viaje a Dublín – Días 1 y 2

Primer día: el viaje de ida

El primer día no tuvo mucho misterio: SalamancaMadrid, y vuelo a Dublín. Si el vuelo sale de la T1 me gusta el aparcamiento de larga estancia que hay junto a la terminal de carga. Se llega fácilmente, es barato, y aunque te ofrecen ir al de larga estancia de la Avenida de Logroño (se supone que con la excusa de que es de “más categoría”), si te quedas en el de la terminal de carga llegas andando a la T1 en menos de diez minutos. Tras el vuelo, cinco minutos de autobús y ya estábamos en el hotel. Llevábamos comida envasada al vacío, así que después de un sorprendentemente corto proceso de check-in en el Premier Inn cenamos en la habitación y dimos por finalizado el día.

Segundo día: pequeñas visitas por la zona centro

Varios monumentos en la calle O'Connell
Varios monumentos en la calle O’Connell

Al día siguiente dimos cuenta de un buen desayuno. Cuando el hotel publicita “buffet libre” puede ser una decepción o un éxito. Recientemente estuve en Italia por motivos de trabajo –viaje del que ya hablaré en otra entrada del blog- y el desayuno buffet libre eran panecillos, mermelada y mantequilla, café, macedonia, jamón cocido y queso, y una tarta diferente cada día. No me quejo, y era libre en cuanto a que comías la cantidad que quisieras, pero los que suelo buscar cuando vamos fuera me gustan con más variedad, como en este caso: salchichas, huevos revueltos, champiñones, tomate, cereales, yogur, fruta, patatas, queso, zumos, café, té, bollos, panecillos, tostadas, mantequillas, mermelada, miel, etc, etc. No es que desayune así en casa habitualmente, pero allá donde fueres, haz lo que vieres; y prefiero ajustarme a los horarios y costumbres del país que visitamos: es una bobada hacer la españolada de levantarte tarde y acostarte tarde, pues no coincide ni con los horarios de museos, ni con la de bares o restaurantes. Además, un desayuno fuerte te permite picotear algo más ligero a mediodía y no gastarte una fortuna en restaurantes. Para comida de dos horas con café, copa y puro ya me quedo en mi casa, gracias 🙂

Río Liffey y el ha'penny bridge
Río Liffey y el ha’penny bridge

Fuimos en bus del hotel a O’Connell Street. Es una de las arterias principales de Dublín (por no decir “la” arteria principal). Bulliciosa, con multitud de comercios y la Spire of Dublin, también conocida como Monumento de la luz. Pese a la similitud fonética, Spire no es espira, sino aguja, y en esencia en eso consiste el susodicho monumento: una larga aguja de acero –supuestamente la escultura más alta del mundo, 120m. Se colocó donde antes estuvo una columna de Nelson, que el IRA destruyó, y se rediseñó la zona para intentar revitalizarla y dignificarla. Se obligó a los comercios a eliminar la proliferación de carteles y fachadas de plástico, se limpiaron y resituaron esculturas, se limpiaron casas derruidas… Podrás ver varias estatuas, como la de James Larkin, o el solemne edificio del GOP, General Post Office (ambos junto a la Spire en la foto del párrafo anterior). Es un buen punto para tomar el bus, numerosas líneas pasan por esta calle o las inmediaciones, así como el Luas (tranvía).

Temple Bar
Temple Bar

Desde allí nos encaminamos en dirección sur. Tras cruzar el río Liffey (y ver a lo lejos el famoso Ha’Penny Bridge) giramos a la derecha para recorrer el centro cultural y de ocio de Dublín: Temple Bar. Podrás ver galerías y centros de arte –alguno mantenido comunitariamente-, calles estrechas con vida y encanto, y muchos, muchos pubs y restaurantes. No es un barrio grande, no hace falta que reserves mucho tiempo para verlo. Algún artículo leí acerca de lo cierto o falso tras los múltiples anuncios en cada pub tipo “establecimiento abierto desde el siglo…”. Parece que hay muchos pubs que atraen turistas con semejantes carteles, cuando en realidad han abierto hace pocos años.

Pub en Temple Bar
Pub en Temple Bar

En fin, no necesito saber que tiene dos o tres siglos de historia, o que sea cierto o falso, me basta con un ambiente agradable, buena música y buena cerveza, pero date una vuelta y ojea primero, no entres en el primero que veas. En Internet localizarás fácilmente visitas organizadas, con guías que te dan una charla y te llevan a varios pubs en una noche. Viajábamos en familia y no entraba en nuestros planes dedicarnos al ocio nocturno, si alguien ha hecho la prueba tal vez pueda comentar si dicha experiencia merece la pena o no.

El día de nuestra visita había torneo de las seis naciones, y el barrio estaba plagado de animadores de Irlanda y de Francia. He de decir que nos parecieron bastante más civilizados que los hinchas de futbol a los que de tanto en vez vemos en las noticias en Europa. De hecho se respiraba un ambiente agradable, y era habitual encontrarte con gente con calcetines y bufandas animando a la vez a ambos equipos.

Animando el partido de rugby
Animando el partido de rugby

Si vas un sábado por la mañana podrás ver el Book Market y el  Food Market.  Mercado de libros de segunda mano, y mercado de comida (de primera mano, espero). Algo más pequeños de lo que esperábamos, pero interesantes.

Panes, en el Food Market
Panes, en el Food Market

Una vez visto Temple Bar puedes dirigirte al cercano Ayuntamiento, un elegante edificio con una hermosa rotonda con cúpula (la entrada es gratis) y un museo (de pago). Seguimos las recomendaciones de las guías que consulté antes del viaje: visitar el hall pero no el museo.

City Hall Rotunda
City Hall Rotunda
Record Tower y Chapel Royal, Dublin's Castle
Record Tower y Chapel Royal, Dublin’s Castle
Bedford Tower, Dublin's Castle
Bedford Tower, Dublin’s Castle

Tras el Ayuntamiento llegarás enseguida al Dublin Castle. Desde los vikingos hasta la actualidad ha sido muchas cosas, pero el tiempo y algún que otro incendio hicieron que ahora tenga aspecto de todo menos de castillo –excepto por una torre que aún permanece en pie-. Puedes recorrer el patio interior, o dedicar algo de tiempo y dinero a visitar sus estancias y la Royal Chapel, y así entender algo más sobre la historia de Dublín e Irlanda. Tras esta visita es un buen momento para detenerte en el jardín de Dubh Linn (Dublín en Irlandés clásico), justo detrás del castillo.

Dubh Linn Garden
Dubh Linn Garden
Dubh Linn Garden - detalle
Dubh Linn Garden – detalle

Es un espacio usado como zona de aterrizaje de helicópteros, que se convirtió en jardín con motivo de la presidencia europea de Irlanda en 1996. Debía mantener su función como aterrizaje de helicópteros (dos simultáneamente), y lo lograron con un gran espacio circular verde, decorado con un motivo celta realizado con ladrillos embebidos en la hierba, que contiene dos círculos de luces aptas para señalizar la maniobra.

Las cuatro esquinas del cuadrado en el que está inscrito el círculo tienen otros tantos pequeños jardines. Por todo el perímetro encontrarás bancos que hacen el lugar muy apto para descansar y tener una agradable conversación.

St Patrick's Cathedral
St Patrick’s Cathedral

Desde allí hay un pequeño paseo hasta la catedral de Saint Patrick’s. En realidad podríamos decir que Dublín cuenta con tres catedrales. Las dos medievales pasaron a la iglesia de Irlanda, anglicana: por simplificar, una representa la iglesia de Irlanda a nivel nacional (Saint Patrick’s) y la otra y más antigua (Christ Church) la diócesis de Dublín. Curiosamente la iglesia de Roma reconoce como catedral a Christ Church, y por tanto la “catedral católica” no puede tener tal título, y se denomina la Procatedral de Santa María.

Liberties College y St Patrick's Square
Liberties College y St Patrick’s Square

 

St Patrick's Cathedral - detalle
St Patrick’s Cathedral – detalle

En cualquier caso la visita a Saint Patrick’s nos apetecía. Tras detenernos un momento en el parque contiguo, y admirar el entorno –como el edificio del Liberties College-, entramos en la catedral. Tuvimos la suerte de encontrarnos con un pequeño concierto de un coro (del que no logro recordar el nombre –parecía un concierto semi-improvisado y no había programas ni información al respecto-). Numerosos bustos, placas y monumentos mortuorios, y como es habitual en estos edificios una sensación de monumentalidad conseguida gracias al manejo de los espacios, las alturas y la luz –a través de bellas vidrieras- hacen de ésta una visita obligada.

St Patrick's Cathedral - interior
St Patrick’s Cathedral – interior
St Patrick's Cathedral - Lady Chapel
St Patrick’s Cathedral – Lady Chapel
St Patrick's Cathedral - vidriera
St Patrick’s Cathedral – vidriera

Y tras un alto en el camino para comer en uno de los restaurantes de Temple Bar, visitamos otra catedral, la de Christ Church. De nuevo un pequeño paseo entre interesantes edificios, y una visita similar a la de San Patricio. Con la profesión que tenemos mi mujer y yo nos llamaron la atención las numerosas placas conmemorativas de músicos. Debajo su cripta, con una exposición y una cafetería.

Alrededores de Christ Church
Alrededores de Christ Church
Christ Church
Christ Church
Nave central en Christ Church
Nave central en Christ Church
Vidrieras en Christ Church
Vidrieras en Christ Church
Placa en Christ Church
Placa en Christ Church
Dublinia
Dublinia

Ofrecen una entrada con precio reducido si combinas la visita con Dublinia, el museo de exposiciones vikingas. Y nosotros decidimos hacerlo, pensando que sería, como así fue, una visita interesante para la familia. Cuenta con recreaciones a tamaño natural de diferentes escenas cotidianas de la historia de Dublín durante la época vikinga y el medioevo. Para cuando terminamos la visita era la hora de cierre (recuerda, aquí no es como en España, y entre cinco y cinco y media todo cierra).

Para rematar el día dimos un paseo hasta y por la calle Grafton. Dimos unas cuantas vueltas buscando la estatua de Molly Malone (supuestamente en la mencionada calle, aunque luego nos enteramos de que la han movido) y elegimos un pub para tomar una pinta, la primera –¡y ya estábamos tardando mucho!- en la terraza. Lo de la terraza no estaba planeado, hacía frío, pero en todas partes estaba todo hasta arriba de gente viendo el partido de rugby, apetecía charla tranquila, y todas las terrazas cuentan con calefactores. Tras la cerveza, vuelta al hotel a cenar.

Leer entrada anterior
Viaje a Dublín – planificación

En febrero del 2015, durante Carnaval, pudimos finalmente sacar tiempo y ahorrar para hacer un viaje a Dublín, a modo...

Cerrar