Poner puertas al campo

Hace unos días, mientras hacía uno de mis recorridos habituales en bicicleta, tuve la desagradable sorpresa de tropezarme (no literalmente, tranquilidad) con un par de puñ… obstáculos en el camino.

En una gran parte de mi circuito circulo por la cañada real de Extremadura, y desconozco las razones que han llevado a alguien, supongo que a uno de los amables ciudadanos que usan las naves o los campos de cultivo que hay su izquierda (a su derecha está la vía del tren a Portugal), a colocar, en dos puntos de la vía pecuaria, sendos montículos de tierra y piedras, con socavón incluido. Directamente han levantado parte del camino con una pala de excavadora y han cortado por completo el acceso, de lado a lado.

Es una guarrada, pues tengo que bajar de la bicicleta y pasar a pie. Vale, soy un quejica, tampoco me pasa nada, pero lo que me indigna es que nadie tiene derecho a hacer esto. Supongo que semejante gilipollez se debe a que le molesta que pasen motos o quads, porque otra explicación, la verdad, no encuentro. Llevo un año haciendo este recorrido, fines de semana incluidos, y jamás me he cruzado con moto, quad o coche alguno.

Aún así, por mucho que te moleste su ruido o su sola presencia, no tienes justificación para fastidiar algo que es público, y molestar a las demás personas que hacen un uso normal, por no hablar de la posibilidad de un accidente si alguien va rápido y no percibe los obstáculos con los reflejos necesarios para frenar y esquivarlos.

Claro, que si nos ponemos, podemos hablar de los cultivos, que se meten en la zona que según el catastro pertenece a la cañada, pero aquí se aplicaría aquello de las diferentes varas de medir.

En fin, me tocará bajar a pie justo antes de la mejor cuestecita del recorrido -¿tenía que ponerlo justo allí?-, y seguiré jurando en hebreo a ‘grito pelao’ para descargar la rabia, porque sospecho que este simpático personaje, o el municipio, no moverán un dedo (y menos aún la tierra) para arreglar el estropicio.

  • caperucita

    Paciencia, llegará el día en que se pueda ir de punta a punta sin encontrar ningún camino.,

  • ejem, ejem…

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