Aquí sí hay playa

Bueno, pues ya no se puede cantar eso de “aquí no hay playa”, resulta que esta tarde, paseando, sí que he estado en la playa. En Salamanca, quiero decir.

Bueno, cierto es que alguna cosilla rara sí que ví, aunque así, con la emoción del momento, con la presencia del líquido elemento, perdí mi presencia de espíritu y no me percaté de esos… detallitos.

Y es que al principio, incluso me parecía sentir la brisa marina, y las olas mecerse.

Las olas mecerse...

Veías bañistas por doquier, y niños con esas cosas… hinchables, o colchonetas, o como se llamen. De tantas personas que había, incluso pusieron semáforos.

Bañistas...

Era bonito ver en el agua el reflejo del… digamos… entorno.

Reflejos...

Claro que comencé a sospechar algo raro al ver el uniforme y el coche en el que llegaban los socorristas.

Socorro...

Y claro, al final se me estropeó la playa… ¡cuando alguien quitó el tapón del sumidero!.

Se acabó la playa.

(nota: siento la calidad de las fotos, hechas con el móvil, aparato más apto para su pretendido uso original que para la imagen, pero… es lo que hay).

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