Me siento seguro

Gracias a que están ahí. Me refiero a la policía. Siento ser recurrente en el objeto de mis críticas, pero es que nuestros señores concejales, y sus extensiones, algunos policías locales, van buscando guerra. Y es que, ya que estamos en Salamanca, aquello de “Quod natura non dat” me temo que se observa con demasiada frecuencia.

Esperaba yo, a la puerta de mi trabajo, mientras oteaba el panorama. He de decir, para quién no conozca el sitio, que es una avenida de un carril para cada sentido, pero con circulación intensa durante todo el día. Me puse a observar las maniobras de la grúa municipal, mientras con gran tesón secuestraba un coche, cuyo terrible delito era… no haber pagado la ORA.

Mi sentido común me dice que la grúa está para retirar vehículos que alteran la circulación, vamos, que molestan, que impiden un uso correcto de la vía pública. Este coche estaba perfectamente aparcado, peeero, no cumplió con la hucha municipal. El caso es que dada la densidad del tráfico, y que la grúa inevitablemente anula el uso de uno de los carriles, hicieron falta dos o tres policías para regular el tráfico (alternando el carril que la grúa dejaba libre para uno y otro sentido). Resultado, un bonito atasco, molestias para los conductores y peatones, más CO2 a la atmósfera, y alguien que se tendrá que procurar un taxi para retirar su coche, previo pago de una bonita multa, por el tremendo delito de no pagar unos céntimos.

Que no le excuso, pero aquello de la proporcionalidad en la sanción, ¿dónde quedó?. Es más, no entiendo como por punir semejante olvido pueden preparar un atasco en una hora punta, cuando una multita en el parabrisas habría bastado, e igualmente engrosado las arcas municipales (y la rabia del conductor, ¡que arda en el infierno, por Dios!).

No queda aquí la cosa, que unos metros antes había un señor intentando aparcar. Ante la magnitud del desaguisado no se atrevía ni a menearse. Llegó un autobús municipal, que ansioso por no retrasar a los viajeros se cambió de carril. En ese momento uno de los policías le dio el alto, con alegría, provocando que quedaran tapados los dos carriles. Eso sí que es el don de la oportunidad.

Mi asombro aumentó: cuando ya se había marchado la grúa, y mientras uno de los policías se iba a su moto (estacionada, junto a la de su compañero, encima de la acera, que para qué vamos a dejarla bien colocadita, si estas emergencias son gravísimas, hay que soltarla donde se pueda), el otro policía se dedicó a sermonear al pobre hombre que intentó aparcar en medio del barullo, “ tiene que colocar el intermitente para señalizar la maniobra” (que sí colocó -soy testigo, señor juez-, quince minutos antes de que le viera el sheriff, y debió quitar por aburrimiento), “que si no puede hacer esas maniobras así a la ligera”… me pareció de una ruindad y una chulería tal que sentí vergüenza ajena. Claro, el pobre hombre ni se meneó, que si le dice algo aún le sacan la libreta y le empapelan un multazo.

En ese momento llegó mi mujer con el coche, y mientras subíamos esa misma calle pudimos comprobar el buen estado de la dirección y el volante de nuestro auto, driblando la elevada (y no exagero) cantidad de coches que estaban estacionados en doble fila, esta vez sí, entorpeciendo gravemente la circulación (siendo una situación que cualquiera que necesite usar el coche a diario conoce, más aún nuestros héroes de la libreta sancionadora).

Me acordé del chiste aquel de los dos amigos que van por el monte, a por setas, y cuando uno de ellos encuentra un Rolex y se lo enseña a su amigo, éste lo tira al aire y le dice “¿pero de qué vamos, de setas, o de Rolex?”. Yo veo a la policía (insisto, alguuunos, no toooodos), y al sr. Concejal de seguridad ciudadana, y me pregunto ¿de qué van, de setas o de Rolex?.

  • sw

    pues sí que da de sí esperar a la puerta del trabajo… ja ja

    tienes toda la razón, estos seres se rigen por extrañas normas ajenas al sentido común y, sobre todo, al bien común

    pero en esta ciudad, y con semejantes gobernantes, ¿qué cabe esperar?

  • ja ja ja,
    vamos, que no tiene desperdicio alguno la historia. Te estoy viendo ahí plantado observando todo y la mirada perpleja e irónica. En fin, ya sabemos las frase que correspone al final, aunque lo de las setas o el rolex es todavía mejor.

  • Juanfran

    sw, tienes razón, es lo que cabe esperar de nuestros próceres, raquel, intenté ser discreto en mi actitud, no sea que también me cayera a mí multita por desacato o algo similar 😉

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