Elecciones y presidentes

Es difícil sustraerse a escribir algo sobre las elecciones en Estados Unidos. No en vano, pese a que a muchos no les guste, nos afectan a todos, para bien o para mal. A ver si nos entendemos, no me voy a poner tremendista, pero algo más que las elecciones en Burkina Faso sí me afecta (y ojo, que no digo “me interesa” o “me preocupa”, sino “me afecta”). Personalmente me alegro del cambio.

Pero mi interés en hablar del tema no es más que el de dar ánimos al nuevo presidente (dar ánimos, ¡como si me fuera a leer!).

Le doy ánimos porque me gustaría que no sucediera como con tantos otros presidentes.
Como soy una persona (del mundo mundial, que diría Manolito Gafotas) y no soy ni dirigente, ni político, ni periodista, ni analista, ni ostento cargo público alguno, me puedo permitir ser extremadamente simple en mi análisis, e ignorar absolutamente toda la vida de los presidentes anteriores excepto una cosa. Aquello por lo que popularmente (y sin querer investigar ni ahondar en su vida, ni ponerme sesudo) ha sido conocido cada uno.

Se trata de resumir en una palabra o frase sencilla cada mandato. Esto surge después de instalar un programa informático en mi ordenador, que como icono del botón para “configuración avanzada” incluye una fotito de Einstein, y del botón “configuración simple” tiene la de Bush hijo.

Bush hijo queda como persona algo simple, con tendencia a las bebidas espiritosas, y con ganas de montar camorra en Irak. Clinton, pese a lo bueno que pudo hacer, …, bueno, con decir Lewinsky ya vale. Bush padre, con ganas de montar camo… espera, ¡qué coincidencia!. Reagan, no hablemos del chistecito de caminar y masticar chicle a la vez. Nixon – garganta profunda y Watergate. Kennedy, por su asesinato y Marilyn Monroe. Vale, me dejo a Carter y a su premio Nobel y a otros cuantos (sí, cierto, son 44, habrá de todo), así como todo lo demás que hicieron estos aquí nombrados.

Pero aun suponiendo que incluso Bush algo habrá hecho bien, a lo que quiero llegar es que de la persona que dirige una de las naciones más industrializadas e influyentes del mundo (manque nos pese), le pediría que no hiciera estupideces tan supinas como para ser recordado por hechos como los nombrados. Obama ha creado expectativas de ser alguien que ha apostado por el cambio, pero… el tiempo nos dirá.

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