Ottawa (16 de noviembre de 2009)
Poco más, lo justo para desayunar (o intentarlo) en algún establecimiento de comida rápida, para compensar lo bien que lo hicimos en el restaurante del hotel los días anteriores, visita a la calle Sparks para llevarnos algún recuerdo, y al hotel, a recoger el equipaje, buscar un taxi al aeropuerto, y ponerte el chip de “soy delincuente, perdón por viajar en avión”.
A ver si hay suerte, y podemos visitar de nuevo Canadá en una época que permita admirar otro de sus encantos, la naturaleza.
Visita el día anterior, o el índice de viajes y excursiones.
