Londres – 5 de abril de 2010
Nuestro cuarto día decidimos dedicarlo a Cambridge. Fue difícil la decisión entre el río Cam y el Río Isis (aquí os he pillado, seguro, es el nombre que recibe el Támesis a su paso por Oxford). Pero aquí mi media naranja, matemática ella, decidió que Newton y sus Philosophiae naturalis principia mathematica eran los elegidos.
Salimos de Liverpool Street Station, y llegamos en tren a Cambridge. La primera impresión fue… de pedales.
Bicicletas por todas partes. En las casas…
…y en las calles.
Paseamos, en busca de los Colleges más importantes.
Primero el Trinity College. En todas partes una separación muy (con énfasis) clara entre la parte que se podía visitar (poca) y la parte académica. En cualquier caso, aunque únicamente fuera el patio y la “capilla”, merecía la pena.
Había que hacerse la foto con Newton.
Del Trinity caminamos…
…vimos un reloj de sol (sin sol ese día)…
…un bonito cerezo…
…hasta entrar en el King’s College a través de su “pequeña” capilla.
Capilla y patio eran las únicas zonas accesibles al turismo.
En ese punto caminamos junto al río Cam, viendo cómo la gente se protegía con mantas mientras pasaban en barca.
Seguimos paseando nuestros rojos abrigos por Cambridge…
…y regresamos a la estación para volver a Londres.
Comprobando en todo momento que el señor maquinista no se desviara del recorrido previsto.
De regreso a la City, hicimos lo que no pudimos realizar por culpa de las obras el primer día, ir al Rainforest Cafe. Ambientado en un bosque tropical, tienes lianas y plantas por todas partes, muñecos de animales animados, peceras, cocodrilos, cascadas, y de vez en cuando relámpagos, truenos y tormentas. Para los niños es muy entretenido.
Y esto es lo que dio de sí este día.
