Eclipse de sol

3 de noviembre de 2013

(Parcial en Salamanca) y cómo verlo y/o fotografiarlo (en plan amateur)

Un eclipse (de sol) ocurre cuando la luna se interpone entre el susodicho y la tierra, y lo “tapa” total o parcialmente. Puede parecer de sentido común, pero aún hay “adivinos” que los atribuyen a desconocidas y misteriosas fuerzas, y que creen que causan mil y una desgracias, incluso el fin del mundo. Si es parcial y los centros de las circunferencias aparentes coinciden, tenemos un eclipse anular. En los casos en los que además los diámetros aparentes son iguales se pueden realizar bellas fotografías y observaciones de la corona solar. Hoy tuvo lugar un eclipse de sol híbrido, muy infrecuente, que ocurre cuando la posición de la luna (en cuanto a su distancia a nosotros) cambia durante el eclipse, lo suficiente como para que pase de anular a total (o viceversa).

Eso para los afortunados que estaban en la zona de totalidad, que principalmente venía a ser, sin hacerse a la mar, en África. Aquí en Salamanca pudimos “disfrutar” de la casi inapreciable ocultación de un 2,8% de la superficie del astro rey. Como para casi todo, el éxito en la vida consiste en estar en el lugar y el momento adecuados.

Eso si no te pasa como a los del proyecto Gloria, que tras irse a Kenia y montar los aparejos, en el momento oportuno tuvieron una fuerte tormenta de arena que tiró sus instrumentos. Una pena. De todas formas, para el que esté interesado, dejo el enlace con su explicación del fenómeno, que es mucho mejor que la mía, por algo se dedican a eso. ¡Para qué vamos a reinventar la rueda!

Aquí (Salamanca) el eclipse se pudo ver de refilón. Por pequeño que fuera, estas cosas no ocurren todos los días, y aunque no lo había previsto, decidí improvisar alguna foto. No es que sean de una gran calidad, para los libros y enciclopedias utilizan un gran equipo (y un gran presupuesto), pero es lo que pude apañar (y en alguna se cruzaron nubes):

Eclipse (1)

Eclipse (1)

Eclipse (2)

Eclipse (2)

Eclipse (3)

Eclipse (3)

Eclipse (4)

Eclipse (4)

Eclipse (5)

Eclipse (5)

Un eclipse se puede ver a simple vista, con binoculares, o con una cámara con teleobjetivo. ¡siempre con los ojos protegidos, nunca observando de forma directa!

No es estrictamente necesario un telescopio, y, de tenerlo, la gracia está en ver el disco entero, así que no hacen falta muchos aumentos. Hoy en la prensa relataban que ayer en un parque de la ciudad varios astrónomos aficionados observaban el eclipse con sus potentes telescopios. Bueno, señor periodista, la retórica está bien, pero sin dejarse llevar, no busquéis un “potente telescopio” para ver un eclipse. Tampoco tiene por qué ser especialmente luminoso, luz nos va a sobrar. De hecho el problema es atenuarla.

Quien tenga tiempo y dinero, sobre todo esto último, encontrará un sinfín de filtros profesionales para utilizar con la cámara, prismáticos, o con el telescopio.

No obstante, insisto, siempre hay que utilizar algún método para proteger los ojos, o nos provocaremos graves lesiones.

Desaconsejo (¡y mucho!) los remedios caseros tipo celofán o cristal ahumado. El cristal ahumado no nos protege con fiabilidad, y es una auténtica guarrada. Y lo del celofán es para chiste y visita a urgencias segura.

Para telescopios y objetivos fotográficos hay muchos y variados filtros. Para que sean buenos tenemos que preparar el bolsillo. Deben resistir bien el calor, especialmente los que van tras el ocular, deben estar libres de imperfecciones ópticas, y deben proteger la vista, a la par que bajar la luminosidad para usar velocidades de obturación asequibles para las cámaras de usuario.

Para hacer cuatro fotos cada década nunca he considerado comprar ninguno, obviamente. El último eclipse de sol completo con una magnitud decente que pudimos disfrutar desde Salamanca fue en el 2005, y no habrá otro hasta el 2026. No obstante, si te puedes permitir ir a Kenia a observar el eclipse sin duda podrás permitirte la inversión en el equipo… o viceversa.

Uso dos soluciones más o menos caseras y seguras. La primera la utilicé ya en agosto de 1999, y es utilizar uno o dos cristales de soldador puestos por delante del objetivo. Se sujetan con cinta de carrocero, por ejemplo, o con unas gomas, si tu objetivo tiene un parasol en el que se puedan enganchar (los parasoles de hoy día, puestos del revés, como cuando guardas la cámara, tienen unas “ondas” apropiadas para ello). En mi caso, usé un sándwich de dos cristales de soldar.

Tiene varios problemas: añade un tinte, en la siguiente foto, tal cual sale de la cámara, lo podréis ver, verdoso:

Eclipse. Teleobjetivo con cristal de soldador 500mm. Sin corregir

Eclipse. Teleobjetivo con cristal de soldador 500mm. Sin corregir

No es demasiado complicado corregir esa dominante y buscar el balance de blancos adecuado:

Eclipse. Teleobjetivo con cristal de soldador

Eclipse. Teleobjetivo con cristal de soldador

Si tienes una tarjeta para el balance de blancos hazle una foto con el filtro puesto.

Balance de blancos sin corregir

Balance de blancos sin corregir

Y después podrás buscar la temperatura correcta y corregir todas las fotos en serie.

Balance de blancos corregido

Balance de blancos corregido

Como podéis ver en las fotos, otro problema es la baja calidad óptica. Difusa, con halos, poca resolución… además quizá te resulte difícil enfocar o incluso localizar el sol, debido a lo mucho que oscurece la imagen a través del visor. Pero es sencillo de usar y es muy barato. Por cierto es ideal para observar el eclipse a simple vista.

Otra opción, un poco más cara, pero aún asequible, es utilizar una de las láminas de seguridad “AstroSolar” de la casa Baader. Son unas láminas con doble recubrimiento que reduce la luminosidad del sol en un 99,999%. Viene en distintos tamaños que puedes recortar a tu gusto, y montar, por ejemplo recortando un marco de cartón. Con una de tamaño A4 hice un filtro para el telescopio, y con el sobrante hice distintos “capuchones” para distintos objetivos y cámaras. Tiene muchísima mejor definición que los cristales de soldar, y no colorea la imagen. De hecho verás el sol en un perfecto blanco. La secuencia de fotografías del eclipse con las que comencé el post están realizadas con él. Permite incluso apreciar algunas manchas solares.

Se me olvidaba, otra opción muy baratita es poner una cartulina a un palmo o dos del ocular del telescopio, y ver el sol proyectado en ella.

Otro aspecto a considerar es la distancia focal. Las siguientes fotos están todas a la misma escala, para poder compararlas correctamente. La primera, con un objetivo de 55mm (que por efecto del recorte del sensor es una focal aparente de 84mm, o equivalente a la conseguida en una cámara de 35mm con un objetivo de 84mm).

Tamaño del sol. Objetivo de 55mm

Tamaño del sol. Objetivo de 55mm

No es que sea gran cosa. Si utilizamos una focal de 300mm (aparente o equivalente a 459mm), ya “rellena” más nuestra imagen:

Tamaño del sol. Objetivo de 300mm

Tamaño del sol. Objetivo de 300mm

Conservo un objetivo de 500mm, que compré hace 20 años, es muy normalillo pero me costó muy barato. Con un adaptador para poderlo acoplar a la bayoneta de mi cámara actual tengo una focal equivalente de 765mm. Esto ya se va viendo mejor.

Tamaño del sol. Objetivo de 500mm

Tamaño del sol. Objetivo de 500mm

Volviendo a los cristales de soldar, me di cuenta (tarde) de que dejé pegados los cristales en 1999 (con cinta adhesiva por todo el borde), los separé, y aunque pensé que habían quedado “sellados” encontré un poco de todo (con razón las primeras fotos quedaron sucias y sin definición, je). Los limpié y decidí tomar alguna foto más pero con un único cristal y el objetivo de 300mm. Aumenté el tiempo de exposición, de forma que el sol aparece completamente quemado, pero se adivina la luna según se va alejando:

Tras el eclipse. Sol y luna (1)

Tras el eclipse. Sol y luna (1)

Tras el eclipse. Sol y luna (2)

Tras el eclipse. Sol y luna (2)

Y eso es todo por ahora. Un día que tenga un rato haré alguna foto del sol con el pequeño telescopio que tengo.

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