Ayer escuchaba la radio, con insana envidia. Insana por la comparación. Era un programa de los habituales en las mañanas, bastante variados en su contenido. En esta ocasión se realizaba desde el Ayuntamiento de Carbajosa de la Sagrada. Y hablaban de y con los niños del colegio “Carbajosa 1″ (afortunadamente van a cambiar el nombre), sobre todo de un programa que tienen, promovido por el Ayuntamiento y puesto en marcha con dicho colegio.
“La Ciudad de los Niños” es algo de lo que ya había oído hablar, gracias al padre de una antigua alumna mía, Santiago, que me comentó de qué se trataba. Me habló de Francesco Tonucci, y de La Ciudad de los Niños, y de cómo en la Universidad Popular de Salamanca ‘Nicolás Martín Sosa’ habían echado a andar por este camino.
Me sorprendió muy gratamente el clima conseguido en el Ayuntamiento de Carbajosa, y en el colegio, a nivel de equipo directivo, de profesorado, de alumnos y de padres, y no pude por menos que sentir envidia. Yo quiero esto para mis hijos. Mejor dicho, yo esperaba este tipo de enseñanza para mis hijos. No me refiero sólo a La Ciudad de los Niños, sino a la sensación de centro abierto, que escucha a padres y alumnos, y en el que todos participan en las decisiones. (y que no me hable nadie del consejo escolar, quiero decir “toda” la comunidad, y en cada minuto del día).
Por ejemplo, si en google buscas “Ciudad de los niños Carbajosa” encuentras, como primer y segundo enlace, un pdf de la Universidad Martín Sosa sobre el tema, y como tercer enlace, la página web del proyecto “Ciudad de los Niños” en el Ayuntamiento de Carbajosa, con información, descripciones y fotos de la actividad. Probad a buscar simplemente el nombre del colegio de vuestros hijos, a ver si encontráis algo aparte del inutil listado de la Junta, que ni siquiera ofrece un enlace a la web del centro -si es que el centro se ha dignado a tener presencia web-, si es así, enhorabuena, yo no he tenido esa suerte. Quiero tener acceso fácil al proyecto educativo del centro, a los objetivos del curso en que está mi hijo, a qué hace el centro por mejorar la educación y la convivencia, y quiero tenerlo sin que me pongan caras raras, o sin tener que pedir audiencia.
Por trabajar en la educación conozco otros muchos colegios, a los que he visitado, y en los que, sigo con la envidia, veo boletines realizados por todos, exposiciones, encuentros, multitud de actividades con los niños y con los padres, …
Me entristece ver y a veces sufrir otros centros que son completamente grises, oscuros, opacos, interioristas, ensimismados, en los que la presencia del padre en el pasillo es motivo de represión, en donde la información se filtra y se deja pasar con cuentagotas, y la participación de alguien que no sea profesor se ve con sumo recelo. Se han convertido en sitios donde “ven a dejar a tu hijo, ni te acerques porque aquí no pintas nada, ya nos ocupamos nosotros”.
Para estos (y ya no hablo del Ayuntamiento de Salamanca) cosas como tener un consejo de niños, permitir que éstos les hablen de cómo ven ellos el colegio o la ciudad, e incluso aceptar (y llevar a cabo!) sus sugerencias, o pedir ayuda a los padres para realizar proyectos que mejoren la convivencia y la comunicación en el centro son cosas que suenan a chino.
Sin duda alguna debería callarme y hablar de religión o de educación para la ciudadanía, esas sí que son cosas importantes en las que debería ocupar mi tiempo, como otros directores, padres y políticos de bien, y no esas tonterías de la participación y los centros abiertos. Y mis hijos, al inglés y a las matemáticas, que es lo que les va a hacer falta el día de mañana, lo demás son bobadas sin utilidad futura.
¿Les hago caso?. No quiero, pero a veces… lo ponen complicado, oiga.
Etiquetas: Educación · Reflexiones2 Comentarios

2 respuestas hasta ahora ↓
me sorprende y agrada que hayas escrito algo sobre la ciudad de los niños. Y sobre todo de los maravillosos proyectos que están llevando a cabo desde la Universidad Popular en Villamayor y ahora en Carbajosa. Desde luego una primicia en provincias. Tal cual están de desorganizadas nuestras calles y avenidas, un poco de imaginación e inteligencia no vienen mal.
Hola Jabito. La pena es la triste sensación de que en un lugar como Salamanca serán siempre impermeables a estas iniciativas. Felicidades y ánimos a los que de una forma u otra lo intentáis.